
MANIFIESTO NÚMERO 1: CONTRA LA CLONACIÓN
Nada puede repetirse. La clonación es el absurdo, es el contra-arte, es la contra-creación, es lo previsible. La diversidad caracteriza al hombre y le permite distinguir a uno del otro. El arte es la ciencia de lo único, de lo irrepetible. El arte es inquietud.
La clonación es la muerte del arte y de la creatividad, a través de lo repetido y de lo previsible. El arte es un laberinto de entrada y salida, de un morir y un renacer, un camino hacia lo desconocido y un retorno a lo conocido, un conocerse conociéndose y un conocerse reconociéndose. La clonación es una línea recta sin vida y sin muerte, es la eterna inercia y apatía de lo sabido.
El arte acerca al hombre a su humanidad y lo reconcilia con toda la humanidad. Cada experiencia estética es una invitación a transgredir los límites convencionales de cada sistema de valores culturales; en cambio, la clonación es la línea recta de un sistema de embalaje productivo de la clásica fábrica de perversiones cuyo único dueño es el hombre.
El arte es una experiencia de vida. La clonación es una experiencia de muerte. El arte es exploración, es conocimiento. En la clonación todo está conocido y previsto.
El arte ensalza el concepto del “misterio”, palabra que se ha convertido en prejuicio de misticismo, de metáfora, de repudio a la ciencia; palabra que se evita, se suprime, se reprime, se la oprime, en contraposición con el saber científico racional que presupone: cifras, medidas, números, dimensión, razón, orden, claridad, explicación, certeza, clonación.
El arte es misterio e insinúa la duda, recorre la metáfora, se interroga indefinidamente, es humilde, crítico constructivo. El arte utiliza la razón de la imaginación.
Es por todo esto que invito a todos los artistas a unirse con sus creaciones para luchar contra la clonación del hombre. Mi primera propuesta es instituir el undécimo mandamiento: ”No clonarás”.
Mantener firme nuestro quehacer creativo de ser humano dentro de esta nueva era que ha comenzado el año en que se clonó la oveja Dolly. Propongo llamarla la Era Genética, que comenzó en el año 1998 después de Cristo o 5759 del calendario hebreo. Esta Era Genética ya fue anunciada por el gran escritor Aldous Huxley en su libro “Un mundo feliz”.
El pasaje de la procreación entre el hombre y mujer a la producción industrial de niños y adultos puede estar más cercano de lo que imaginamos. Clinton trató de usar todo su poder para impedir que en el futuro los hombres nazcan de una especie de cadena de montaje como la descripta en la deshumanizada sociedad del libro de Aldous Huxley, “Brave New World”.
Históricamente se sabe que cuando un gobierno o comisiones de países prohíben alguna cosa, esa es la cosa que más se desarrolla; ejemplos: la bomba atómica, la de hidrógeno, gases letales, bombas bacteriológicas, etc. La técnica se ha escapado del frasco y el Dr. Frankenstein ha comenzado su trabajo.
¿Cómo impediremos que un hombre sea clonado sin su consentimiento? ¿Que se produzcan ejércitos de soldados perfectos, de seres superiores? ¿Que se seleccione la raza? El Papa, el Presidente de los Estados Unidos, el Parlamento Europeo y la Comisión de Bioética, todos han dicho no a los experimentos de ingeniería genética sobre la clonación del hombre.
¿Esto quiere decir que podemos estar tranquilos? ¿Podemos decir que la persona humana, así como la conocemos, restará intacta por los siglos de los siglos, sustraída a la manipulación de la técnica? Creemos que no. Ilusionarse con que el problema pueda resolverse por una ley del Estado, o de la condena de la Iglesia, o de cualquier código aislado de autodisciplina es realmente peligroso.
¿Qué ha pasado con aquellos que se han fiado de los pactos firmados entre los Estados o de las condenas contra la guerra y el armamento de sociedades y de las naciones y de toda la Iglesia en los años treinta? Los años entre las dos guerras. Preparémonos para lo peor.
Para la técnica, la palabra “lícito” es substituida por la palabra “posible”. Para la técnica, la pregunta ¿se puede hacer esto?, no quiere decir: ¿es lícito hacer esto?, querrá decir ¿es posible hacer esto? La técnica se ha constituido como una especie de paradojal organismo autónomo. Esta autonomía está alimentada en forma inconsciente. Aumento de poder y de la perversión biológica del hombre.
Dirán que la ingeniería genética podrá curar, proteger, podría eliminar el semen de la enfermedad, pero también podrá poblar el mundo de criaturas que nadie dudará en llamar “monstruos”.
¿Entonces estamos impotentes? A lo mejor no. Pero nuestro poder sobre la técnica no parece que pueda fundarse en el ritual exorcístico de las condenas o de las prohibiciones por la ley. Quizás, y eso creo, podrá fundarse en el arte, en la creatividad del hombre que eleve la conciencia sin ilusiones. La conciencia de tener frente a nosotros la nada y, por lo tanto, tener en la mano la plena responsabilidad del ser humano y del mundo. De nosotros mismos, esto es, con la integración esencial con el otro, con aquel otro con quien vivimos juntos en esta tierra.
Rolando Benenzon
Manifesto Number 1
Nothing can be repeated. Cloning is the absurd, it is the counter-art, the counter-creation, the foreseeable.
Diversity characterizes man and allows him to distinguish one from the other. Art is the science of the unique, of non-repetition. Art is disquiet. Cloning is the death of art and of creativity, through repeatability and of the foreseeable.
Art is a labyrinth of entrance and exit, of dying and being reborn, a path towards the unknown and a return to the known, a way of understanding oneself by knowing oneself and of knowing oneself by recognizing oneself. Cloning is a straight line without life or death, it is the eternal inertia and apathy of the known.
Art brings man closer to his humanity and reconciles him with mankind as a whole. Every aesthetic experience is an invitation to transgress the conventional limits of each system of cultural values, whereas cloning is the straight line of a system of productive packing of the classical factory or perversions whose single owner is man.
Art is a life experience. Cloning is a death experience. Art is exploring, it is knowledge. In cloning, everything is known and foreseen. Art exalts the concept of "mystery". This word has been biased, linking it to mysticism, to metaphor, to rejection of science. It is avoided, it is eliminated, it is oppressed, in contrast to rational scientific knowledge, which implies: figures, measures, numbers, dimension, reasoning, order, clarity, explanation, certainty, cloning.
Art is mystery and suggests doubt, it traverses metaphor, questions itself indefinitely, it is humble, it is a constructive critic. Art makes use of the reason of imagination. It is because of all this that we invite all artists to join in fighting cloning with their creations. Our first proposal is to establish the eleventh commandment: # Thou shall not clone #.
Let us uphold our creative work as human beings in this new era which started the year when sheep Dolly was cloned. We suggest calling it Genetic Era, which began in 1998 After Christ or in 5759 of the Hebrew calendar. This Genetic Era was announced by the great writer Aldous Huxley in his book: Brave New World.
The passage of procreation by man and woman to the industrial production of children and adults may be nearer than we think. Clinton tried to use all his power so as to prevent in the future the birth of men by means of a kind of assembly chain such as the one described in the dehumanised society in Brave New World by Aldous Huxley.
History shows that when a government or committee of countries prohibits something, that is what develops all the more, e.g., the atomic bomb, the hydrogen bomb, lethal gases, bacteriologic bombs, etc. Technology has slipped out of the flask and Dr. Frankenstein has started his work.
How shall we impede a person's cloning without his consent, or the production of perfect soldiers for armies, or the creation of superior beings, or race selection? The Pope, the American President, the European Parliament, and the Committee of Bioethics have all said no to the experiments of genetic engineering about the cloning of man.
Does this mean we can remain calm? Can we say mankind, such as we know it now, will remain untouched for ever, free from technological manipulation? We are afraid not. To believe the problem may be solved through a state law or condemnation of the church or by means of any isolated code of self-discipline is really dangerous.
What happened to those who relied on agreements signed between states or on declarations against war and armament of societies and nations and of the whole church in the 30s? The period between the two wars.
Let us get ready for the worse. Technique replaces the word "licit" for "possible". For technique the question "Can this be done?" does not mean "Is it licit?". It will mean "Is it possible to be done?". Technique has become a kind of paradoxical autonomous entity. This autonomy is unconsciously fed. There is an increase of power and of the biologic perversion of man.
They will say that genetic engineering will heal, protect, do away with the semen of illness, but it will also populate the world by creatures nobody will hesitate to call monsters.
Are we then impotent? Perhaps not. But our power over technology cannot seemingly be founded on the exorcising ritual of condemnations or prohibitions by law. Perhaps it could be founded on art, on man's creativity, raising awareness without illusions. The awareness of having before us the non-being, facing. Therefore, full responsibility for the human being and the world. The awareness of ourselves with the essential integration with the other, with the other one we live with in this world.
Rolando Benenzon